01/06/12

El punto de principio y el de posible final se han entrelazado sin dejar espacio alguno al tiempo. Así funciona la vida cuando no hay nada que pueda ensuciarla, cuando se trata de una sola razón. Trata de puertas que se abren, de salas de espera con incómodas sillas y de paredes blancas que tal vez podrían llorar si se lo proponen. Como una lucha constante e interna entre la realidad vivida y lo que tu mente desearía lograr. Eres insignificante, indefenso y consciente de que en cualquier momento una voz desconocida puede aniquilarte o bien salvarte de un camino demasiado ruinoso en adelante. Supongamos que la espera es lo que más puede paralizarte, supongamos, también, que pueden ser los últimos minutos de un respiro lúcido. La duración de las horas pierde el significado respecto a minutos anteriores. Es momento de sollozar tanto como no has hecho los días previos, ni harás los posteriores y es, también, el instante de agarrar la mano de quién está ahí para ser hombro y espalda y empaparte de una fuerza que te resta. Esto trata de manos demasiado vacías, de preguntas incansables que anhelan a alguien que te mire como persona, no como mero paciente. Trata de imágenes que taladran la cabeza conscientes de ello, de impotencia, de un dolor amargo que va quemando a medida que avanza rebre una trucada

merdamerdamerdamerda, 

això s'acaba amb tot, amb tu.

30/05/12

amb el sobrenom de zen

Hacía más frío de lo habitual -era aquella época en la que aún escribía cosas con sentido- y, agarrada de la mano de P, te buscaba sin cesar entre toda aquella multitud que escuchaba y prestaba su máxima atención a la melodía que empezó con un tajante é irónico "si la vida no quiere que crezcas yo te planto de nuevo y a ver". Recuerdo el primer cruce de miradas como una de las cosas más intensas hasta el hoy, las siguientes tres horas siempre consiguen sacarme lo mejor y una risa de esas tan estúpidas. Lo siguiente fue escapar entre tantas ilusiones como podíamos dejar entrever a cualquiera que se situará a menos de un metro de nosotros. De esa sencilla manera es como todo empezó, hace dos años, a dar vueltas y emprender caminos de crecimiento a todos los niveles irreconocibles anteriormente; con una camiseta negra, un tanto descolorida, de Sigur Rós y con los colores cálidos de la luz de un verano tintado con risas y cultura apretábamos cada uno de nuestros músculos estirados en la cama con sábanas del Rey León y al abrir los ojos leíamos el sí que puc pintado en la pared de la habitación de una desconocida, reconociendo en ella la fuerza de quien había estado allí, tumbados del mismo modo que nosotros y de quien está ahora despertándose con la luz del sol calando los huesos y el alma. 

Ahora que debo pensar en ti me doy cuenta de lo realmente sencillo que me resulta y reconozco que me agrada haberme cruzado contigo de nuevo en la misma ciudad para poder aprender todo lo que me faltó en su momento, todo de lo que me privé por un miedo que hoy me resulta ridículo. 

Pues eres así, lo más perfecto que haya llegado a conocer jamás. Te pierdes entre el arte de los ajenos y comprendes así mismo el tuyo, dándole forma propia, llenando con palabras todo aquello que no lo tiene y borrándoselas a lo que no precisa de ellas. Disfrutando, tal vez sea ese el mote indicado, de todo lo que te rodea la vida. Equilibrio de maneras y maneras de equilibrar a los demás.

···

"No había comprendido hasta qué punto los días podían ser a la vez largos y cortos. Largos para vivirlos sin duda, pero tan distendidos que concluían por desbordar unos sobre los otros. Perdían el nombre. Las palabras ayer y mañana eran las únicas que conservaban un sentido para mí." - L'étranger, de Albert Camus

29/05/12

no tengo prisa... pero sincronicemos los relojes y caminemos más rápido contra las miradas reiteradas de cobardía.                                                                                                                                                                      trasluz